¿Cómo tener buenos objetivos para tu desarrollo profesional?

Construir una carrera laboral de éxito no es un camino rápido y sencillo. El desarrollo profesional es una de las principales claves para lograr ese objetivo. Sin embargo, resulta fundamental tener claros los objetivos y cómo enfocar dicho desarrollo.

Se suele cometer el error, sobre todo durante los primeros años de vida laboral, de pensar que con la formación académica y la experiencia básica es suficiente para labrarse un buen futuro profesional.

Si bien es cierto que ambas cuestiones son importantes, una persona que se mantenga estancada y no sea capaz de evolucionar en el tiempo tendrá muy difícil superar metas y conseguir objetivos profesionales.

Por qué hay que tener objetivos en el desarrollo profesional

El desarrollo profesional no es solamente la mejora de ciertas capacidades o los cursos de reciclaje profesional.

Realmente los objetivos son parte de una ruta que se debe programar a largo plazo. Lo que se busca es obtener el éxito profesional: teniendo en cuenta que no para todas las personas alcanzar el éxito es lo mismo.

Por ello, tener objetivos es la primera cosa en la que pensar cuando se trata del desarrollo de tu carrera laboral en el futuro.

Lo primero será determinar qué es lo que buscas:

  •         Ganar más dinero
  •         Mayor reconocimiento profesional
  •         Mejorar tus habilidades y capacitación
  •         Cambiar de profesión

Todos estos, y muchos más, son objetivos primarios, que deberían ser la base sobre la que poder progresar de manera correcta. Pero ¿cómo poder lograrlos?

Claves para determinar los objetivos de tu desarrollo profesional

Existen una serie de claves que te van a ayudar mucho a encontrar y seguir tus objetivos:

  •         Que sean claros: no sirve de nada tener metas difusas. Si ya tienes claro que lo que deseas es ganar más dinero, ahora toca determinar cómo lo vas a hacer. Los objetivos no específicos son muy difíciles de establecer o cumplir.
  •         Que puedas cuantificarlo: cualquier tipo de progreso en todos los ámbitos de la vida debe poder ser cuantificado. Esto significa que además de una meta final se deben tener metas y objetivos parciales durante toda tu carrera profesional. Ir escalando progresivamente es la mejor manera de hacerlo.
  •         Que sea realista: resulta muy decepcionante marcarse objetivos inalcanzables. En el plano laboral conviene ser realista y ajustarse a las posibilidades. Esto no significa que no puedas incluir un margen de mejora, pero siempre basándote en la realidad y con los pies en la tierra

 

  •         Qué de verdad sea beneficioso: podemos señalar como objetivo en el desarrollo profesional un cambio de trabajo. Pero si este cambio no aporta diferencias relevantes, realmente no se puede considerar una evolución. Las diferencias no tienen que ser salariales, puede ser también de calidad de vida, etc.
  •         Con plazos reales: no conviene dejar abiertos los plazos para cumplir objetivos. Si vas progresando con objetivos parciales, es bueno que estos tengan fechas.

Realmente todo lo citado son cosas de sentido común. Sin embargo, cuando estamos en la vorágine de una carrera profesional, a veces olvidamos cosas básicas como estas. Recuerda, un buen desarrollo profesional necesita objetivos claro, realizables y con plazos realistas.

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